El piquero de patas azules (Sula nebouxii) es una de las aves marinas más reconocibles de Galápagos. Aunque la especie habita distintas zonas del Pacífico oriental, el archipiélago alberga una de sus poblaciones más emblemáticas. Su característica más famosa no es solo decorativa: el intenso azul de sus patas está relacionado con pigmentos obtenidos a través de la alimentación y puede reflejar la condición del individuo.
Durante el cortejo, el macho convierte ese color en protagonista. Levanta las patas una tras otra en una caminata exagerada, abre las alas, apunta el pico hacia el cielo y exhibe sus pies ante la hembra. El azul funciona así como una señal visual dentro de uno de los rituales más conocidos de Galápagos.
En el mar, su aparente torpeza desaparece. El piquero localiza cardúmenes desde el aire y se lanza en picada, plegando las alas antes de entrar al agua como una flecha. Se alimenta principalmente de peces pelágicos, entre ellos sardinas y anchovetas, por lo que su reproducción puede responder con fuerza a los cambios en la disponibilidad de alimento.
También sus patas cumplen otra función sorprendente. Los adultos participan en la incubación de los huevos y utilizan sus pies vascularizados para transmitirles calor. Así, las mismas patas que sirven para conquistar una pareja ayudan después a desarrollar una nueva generación.
Entre lava, costa y océano abierto, el piquero de patas azules resume algunas de las grandes historias naturales de Galápagos: adaptación, selección sexual y una profunda dependencia de la productividad del mar.