El pájaro brujo de Galápagos (Pyrocephalus nanus) es una pequeña ave endémica del archipiélago y una de las más llamativas de sus bosques. El macho es inconfundible por su intenso plumaje rojo y negro; la hembra, en cambio, presenta tonos gris parduzcos y un vientre claro.
Es un cazador de insectos. Suele permanecer atento desde una rama y realizar vuelos cortos para capturar moscas, mariposas y otros artrópodos en el aire o sobre la vegetación. Habita desde zonas secas y de transición hasta ambientes húmedos de las partes altas, donde suele asociarse a bosques dominados por Scalesia.
Su historia evolutiva también es especial. Durante años fue tratado como una forma del mosquero cardenal continental, pero estudios genéticos, morfológicos y de comportamiento respaldaron su reconocimiento como una especie propia de Galápagos. Investigaciones recientes muestran además que sus poblaciones insulares han permanecido aisladas durante largos periodos.
A pesar de su brillante apariencia, enfrenta amenazas serias. La mosca vampiro aviar introducida (Philornis downsi) parasita sus nidos y puede causar una alta mortalidad de polluelos, mientras plantas invasoras alteran el sotobosque y dificultan el acceso al alimento. En Santa Cruz, donde la población cayó de forma drástica, la restauración del bosque de Scalesia y el manejo de nidos han producido señales alentadoras de recuperación.
Encontrar un pájaro brujo entre ramas húmedas y líquenes es ver uno de los colores más intensos de Galápagos y, al mismo tiempo, una historia viva de evolución, fragilidad y conservación.