El mono aullador rojo es uno de los primates más característicos de los bosques tropicales de Sudamérica y, en Ecuador, forma parte de la fauna de la Amazonía y de las estribaciones orientales. Su pelaje rojizo, cuerpo robusto y larga cola prensil capaz de actuar casi como una quinta extremidad, están adaptados a una vida que transcurre entre las copas de los árboles.
Pero su rasgo más extraordinario es invisible: la voz. Los aulladores poseen un hueso hioides muy desarrollado que funciona como una cámara de resonancia y amplifica sus llamados. Al amanecer, sus profundos rugidos pueden recorrer grandes distancias a través del bosque. No se trata simplemente de hacer ruido: estas vocalizaciones ayudan a los grupos vecinos a conocer su ubicación y pueden reducir encuentros y disputas que gastarían energía.
Su alimentación se basa principalmente en hojas, complementadas con frutos y flores. Digestionar una dieta tan fibrosa requiere tiempo y explica parte de su ritmo pausado y sus largos períodos de descanso. Cuando consume frutos, además, cumple una función esencial como dispersor de semillas, transportándolas a través del bosque y participando en su regeneración.
Los monos aulladores viven en grupos sociales y pasan gran parte de su existencia en el dosel. Allí se alimentan, descansan y se desplazan utilizando brazos, piernas y cola con gran seguridad. Escuchar su coro antes de distinguir una sola silueta entre las hojas es una de esas experiencias que revelan la verdadera escala de la selva: un bosque que no solo se observa, también se escucha.