El búho coronado (Bubo virginianus), conocido en Quito y otras zonas de la Sierra como cuscungo, es una de las grandes rapaces nocturnas de los Andes. En Ecuador habita la forma andina Bubo virginianus nigrescens, distribuida desde Colombia hasta el norte de Perú y adaptada a ambientes que incluyen bosques montanos, matorrales y páramos.
Su silueta es imponente: cuerpo robusto, grandes ojos amarillos y dos penachos de plumas sobre la cabeza que parecen orejas, aunque no cumplen esa función. Para cazar en la oscuridad combina una excelente visión nocturna con un oído muy sensible. Las plumas de su disco facial ayudan a dirigir los sonidos hacia los oídos, mientras su plumaje suave amortigua el ruido de las alas y favorece un vuelo sorprendentemente silencioso.
Es un depredador poderoso y oportunista. En los páramos de la ladera occidental del Antisana, un estudio de su dieta encontró principalmente pequeños mamíferos; el Ratón Orejón de Haggard fue la presa más frecuente, mientras que el Conejo Andino aportó la mayor cantidad de biomasa. Estos hallazgos muestran su papel como regulador natural dentro de los ecosistemas altoandinos.
Durante el día puede permanecer inmóvil y perfectamente camuflado entre ramas o vegetación, para activarse al atardecer y durante la noche. Encontrarse con un cuscungo en los alrededores de Quito es descubrir que la vida silvestre no termina donde comienza la ciudad. Bajo la oscuridad, silencioso y atento, uno de los grandes cazadores de los Andes continúa vigilando su territorio.